Un incremento sostenido en micro‑pausas completadas, comentarios espontáneos de claridad y reducciones en tiempos de re‑trabajo son señales tempranas. No esperes un trimestre: conversa cada dos semanas, escucha historias y ajusta el diseño antes de que el desgaste se vuelva estructura.
Tres preguntas, frecuencia quincenal, respuesta anónima. Pregunta por energía, enfoque y seguridad psicológica tras las pausas. Deja un campo abierto para matices y comprométete a compartir hallazgos con acciones concretas, porque medir sin cerrar el ciclo erosiona confianza y agota cualquier iniciativa útil.